© Juan Alberto Palacios Soto. Blog sobre literatura y cultura en general
jueves, 17 de mayo de 2018
jueves, 10 de mayo de 2018
Diario del viajero
de Iván Gilabert
Era un fin de semana como otro cualquiera hasta que, sin previo aviso, todas las cadenas de televisión y emisoras de radio del mundo dejaron de funcionar. Durante veinticuatro horas solo se emitió un mensaje cíclico y monótono que avisaba a todos los habitantes del planeta que, si nadie ponía remedio, una pandemia estaba a punto de llegar para acabar con la raza humana. El único sospechoso hasta el momento es un joven escritor llamado Santi cuyo libro, publicado varios años antes, relata exactamente todo lo que había sucedido en los últimos días y todos los graves acontecimientos que estaban por llegar.
El socio
de John Grisham
Lo encontraron en un pequeño pueblo de Brasil. Tenía otro nombre y otro aspecto, pero estaban seguros de haber dado con él. Cuatro años antes se llamaba Patrick S. Lanigan. Había muerto en un accidente de tráfico en febrero de 1992. Estaba enterrado en un cementerio de Biloxi, Mississippi. Había sido socio en un prometedor bufete de abogados, tenía una esposa guapa, una nueva hija y un futuro espléndido. A las seis semanas de su muerte, noventa millones de dólares desaparecieron de las cuentas de la empresa. Fue entonces cuando sus socios supieron que seguía con vida.
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